África no ha conseguido su revolución solar

A principios de febrero, Engie (Empresa energética francesa) lanzó en Sudáfrica la explotación comercial de Kathu, una gran granja solar capaz de suministrar la energía verde a 180.000 habitantes. Si los proyectos de electricidad verde se desarrollan como países del Magreb, África subsahariana sigue siendo el padre pobre de las energías verdes, especialmente de la solar, como lo demuestra un informe del instituto Montaigne, publicado el pasado jueves 14 de febrero.

“A este día, solo una decena de centrales solares de más de 5 mega-vatios han sido conectados a la red africana subsahariana (salvo Sudáfrica), de los cuáles 4 sólo para Senegal”, han censado los autores del informe. Las instalaciones solares totalizaban una capacidad de producción de 4,15 giga-vatios en toda África en 2017, de las cuáles más de la mitad en Sudáfrica, indica la agencia internacional de las energías renovables (Irena) en su último informe. Una cifra que comparar a los 6,7 giga-vatios solares instalados en España.

Un recurso disponible

“La energía solar parece ser hecha para África, pero nadie se da cuenta de las dificultades ligadas a su desarrollo”, lamenta Antoine Huard, co-autor del informe y el mismo desarrollador de proyectos para General del Solar. Mientras que el recurso solar está disponible, la talla de los proyectos adaptables, y su competitividad “cada vez más atractiva frente a las soluciones térmicas” contaminantes (gasolina y carbón), “El número de personas no teniendo acceso a la electricidad en África subsahariana seguirá aumentando hasta 2025, incluso 2040 según ciertas estimaciones”, señala el informe.

Un mercado se desarrolla sin embargo desde varios años a través de los “Kit individuales” – lámparas solares o pequeños sistemas limitados a un panel y una batería.

Con un modelo económico ya probado: el de pago por teléfono móvil (“pay as you go”). Las micro redes eléctricas, adaptadas a las zonas rurales segregadas de las (raras) grandes líneas eléctricas, se desarrollan también.

Restricciones y riesgos

“Modelos existen para proyectos de pequeña talla y las redes africanas so son a menudo en medida de acoger proyectos de más de 50 mega-vatios. Pero proyectos de tamaño intermediario que permitirían alimentar las aglomeraciones son a menudo demasiado pequeños para tener acceso a financiación adaptada a las restricciones y riesgos de los países africanos.

Remediar a estas dificultades pasaría por varias pistas. “Hacer una llamada a ofertas para crear competencia cuando no hay mercado, no funciona, declara el co-autor. Hay que empezar por dar señales más estables con taquillas abiertas.” El desafío será entonces de dominar el volumen y los precios, un defecto de pilotaje pudiendo ser costoso como lo han demostrado los principios de la energía solar en España.

Agregación de proyectos

La agregación de proyectos es otra pista. Varios programas transversales han florecido estos últimos años para simplificar los marcos regulatorios y financieros. Así mismo, la alianza solar internacional lanzada por Francia e India se une a varias decenas de estados. Terrawatt iniciativa agrupa también una pléyade de grandes grupos (Engie, Schneider electric, Total…) destinada a acercar actores públicos y privados, estandarizar los cuadros jurídicos y masificar los proyectos para ayudar a la financiación. Una primera experimentación alrededor de seis países, a la iniciativa del Togo, espera lanzar sus primeros proyectos en 2020.

 

Fuente: Les Echos