Transición ambiental: ¿cómo acelerarla, financiarla e implementarla en las empresas?

La naturaleza nos recuerda que los modelos de la economía, de la empresa, de la producción y del consumo, tal y cómo son aplicados desde hace un siglo y medio, no funcionan. Es necesario ir más rápido en la toma de consciencia y, sobre todo, en las soluciones concretas para acompañar los cambios.

Hacia un modelo de economía circular

Para llegar a un nuevo modelo empresarial, Suez ha desarrollado la economía circular. De la materia prima “secundaria” es puesta a disposición de los clientes industriales y colectividades locales: Suez proporciona metales, vidrio, papel y plástico para que sean reintegrados en los procesos de producción. Además, a través de un planteamiento “waste to energy”, Suez produce biogás a partir de lodos de depuradora o a partir de residuos domésticos y orgánicos.

Estas iniciativas demuestran que tras percibir la transición ecológica como una coerción, las empresas empiezan a ver beneficios reales a las inversiones realizadas. Esto les permite disminuir sus costes y en mismo tiempo, sus externalidades negativas. Y para sostener este tipo de proyectos, la gobernanza es un apoyo fundamental.

Los dirigentes de mañana: Líderes sobre la transición medioambiental

El cambio de cultura del capitalismo y de la gestión de empresas debe apoyarse sobre personas que representan una intención casi política. Según Jérôme Auriac, director asociado Greenflex, son los dirigentes que deben tomar esta responsabilidad. Efectivamente, los actores económicos tienen un poder de recomendación y de prescripción mayor. Este poder debe ser utilizado a lo más alto de su capacidad, ya que ahora el tiempo está contado.

El desarrollo sostenible: Un reto empresarial y societal

Si los grandes jefes están muy esperados sobre el leadership en términos de desarrollo sostenible, la finanza también tiene un papel importante, resalta Hélène Valade, directora del desarrollo sostenible del grupo Suez. La finanza hoy propone innovaciones, tales como la señalización de inversiones hacia el bajo carbono o de tasas de intereses correlacionados con criterios MSG (Medioambientales, Sociales, Gubernabentales), para contestar a la urgencia climática. El encuentro entre el mundo de la finanza y el mundo económico es un imperativo para proponer una nueva visión de los negocios, pero también otro modelo de sociedad. Efectivamente, aspiraciones sociales y aspiraciones medioambientales no deben estar opuestas. Las empresas deben mostrar que tienen una utilidad social expandida, que no impactan al medio ambiente y que crean valor social. También, una toma de posición cómo la gestión de activos BlackRock, que reconoce una esquema director medioambiental que es un factor de competitividad y de aceleración de la rentabilidad, demuestra que la finanza puede tener un  impacto a la vez económico y societal.

Para empresas cómo Suez, utilizar las herramientas de la finanza para medir las externalidades negativas y darles un precio, es capital. Establecer un precio del carbono en una organización como en la del grupo Suez modifica la gestión de proyectos de investigación y de inversión para tener una tendencia baja en carbono, permitiendo a su vez mejorar su competitividad.

Anticipar la aceptación societal de sus proyectos

Si los fondos de inversión valorizan y recompensan las iniciativas sostenibles, ciertas empresas también son sancionadas, a la imagen de una empresa minera en India, en la cual el proyecto a sido rechazado por las poblaciones locales. Las operaciones de esta empresa han sido juzgadas contrarias a las normas y a la reglamentación: La autoridad nacional de llamada para las cuestiones medioambientales le ha entonces impedido de explotar la mina de Bauxite, lo que le ha hecho perder su inversión de casi 50 millones de dólares. Esto también ha tenido un impacto en bolsa: la empresa ha bajado del 30% y varios de sus principales accionistas salieron de su capital.

Esto demuestra que el rendimiento económico también debe pasar por la integración de nuevos tipos de partes interesadas y por la proposición de un nuevo contrato social o societal. En China, por ejemplo, resalta Hélène Valade, la concienciación política se cristaliza alrededor de la calidad del aire y entonces de los problemas de salud. Todo lleva a pensar que la opinión pública va a ser cada vez más motriz en el conjunto de estos cambios.

Finalmente, para conseguir realizar la transición y convencer las empresas de avanzar, las palancas económicas y de movilización interna y externa son las más importantes de activar. Porque las partes interesadas cómo el público en general y el cuerpo social de las empresas están cambiando y prepararse a la transición medioambiental.