¿Quién salvará los océanos: Aquaman o la ONU?

El último informe del IPCC reiteró la urgencia de proteger nuestros océanos, ecosistemas esenciales para la vida en la Tierra. Sin embargo, la gobernanza sobre estos espacios hoy carece de una visión global que permita una transición efectiva a la acción.

Océanos: urgentemente necesarios
A finales de septiembre, Jason Momoa habló en la ONU, en la cumbre de los pequeños estados insulares en desarrollo. En el éxito de taquilla de Aquaman, el actor encarnaba un justiciero marítimo mitad humano y mitad atlante, que buscaba evitar un conflicto  devastador entre  los humanos que destruían el planeta, especialmente los océanos.

Frente a la comunidad internacional en la Cumbre de Acción del Clima de la ONU, habló en nombre de la isla de Hawai, donde nació, e instó a las naciones a actuar para preservar el medio ambiente: “As human species we need the Earth to survive, but make no mistake, the Earth doesn’t need us”.

Las voces de los científicos a través del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) dieron a conocer hace unos días su último informe sobre los océanos y la criosfera. Si, el documento puede parecer indigestible, pero el llamado de  alerta se reduce a algunos hechos simples:

  • El nivel de mar subirá  particularmente debido al derretimiento de los glaciares (30 a 110 cm dependiendo del nivel del calentamiento global), y las mareas serán cada vez más extremas
  • El ecosistema marino está cambiando a medida que las aguas se calientan, acidifican y sus niveles de oxígeno disminuyen

Si a esto le sumamos la presencia de “el séptimo continente” y sus toneladas de plástico que están a la deriva,o la sobre-explotación de los recursos pesqueros, entendemos que los mares y los océanos están en mal estado … y nosotros también. Sin embargo, su preservación seguirá siendo ilusoria mientras no exista un sistema de gobernanza global en la actualidad.

¿Hacia una gobernanza ambiciosa?
Tras un llamamiento internacional y, en particular, el de la Unión Europea, la ONU lanzó en 2018 debates de alto nivel para supervisar mejor las aguas internacionales. Compuesto por áreas marinas más allá de 200 millas (370 km) en alta mar, que representa el 64% de los océanos y más del 40% de la superficie de la Tierra. Aunque se describe como un “bien público global”, estas aguas internacionales están sujetas a convenciones internacionales regionales y multilaterales dispersas, un acuerdo complejo que carece de una visión general y deja ciertas áreas en un vacío legal.

Esperemos que el borrador del texto, que se completará en la primera mitad de 2020, logre crear un marco para detener el rápido declive de la biodiversidad marina. Ya que existe un constante apetito feroz de algunas empresas extractoras, farmacéuticas, biotecnológicas, cosméticas y agro-alimentaria por lo profundo de los mares, que son ricos en recursos mineros y biológicos.

Todos están preocupados
La intervención de superhéroes probablemente llega a la mente más fácilmente que las discusiones complejas y lentas de la ONU. Sin embargo, el impacto de una organización internacional podría ser grande si los pasos dados son ambiciosos.

Calentamiento global, contaminación plástica, preservación de la biodiversidad, explotación de recursos mineros y biológicos, contaminación del transporte marítimo, impacto energético de los buques, condiciones de trabajo y la sobrepesca, siguen siendo la parte visible del iceberg.

Son muchos los actores involucrados que necesitan movilizarse; pescadores, marineros, astilleros, propietarios de embarcaciones marinas, mayoristas, comerciantes, importadores, exportadores, procesadores de origen marino, distribuidores y pescaderías, industriales de todo tipo, transportistas marítimos, instituciones públicas, científicos, ONG`s, ciudadanos-consumidores: todos tendrán que asumir su parte del esfuerzo colectivo y considerar  estos ecosistemas esenciales para nuestra supervivencia … ¡antes de que vengan los atlantes enojados!