Hacia una mayor sostenibilidad de los productos: responsabilidad de las empresas y elección de los consumidores

El 9 y 10 de abril, Greenflex participó en la feria Produrable en tres mesas redondas, que discutían sobre la responsabilidad social  corporativa, la elección del consumidor hacia productos más sostenibles y nuevos modelos de consumo.

Acompañar el consumidor hacia una reapropiación de su consumo

Stéphane Petitjean, nuestro director de consultoría en temáticas de consumo responsable participo en la mesa redonda: “Entendiendo el comercio y el consumo: el social marketing que abre el camino al cambio de comportamiento del consumidor”.  Junto con otros expertos, coincidieron sobre el rol fundamental de las empresas para acompañar a los consumidores a cambiar las representaciones que a menudo bloquean los cambios en el comportamiento. Por ejemplo, la necesidad de revalorizar la segunda mano sobre lo nuevo, la correlación para re definir entre compra y “placer”, o las referencias culturales y sociales que pueden cambiar a través del discurso de las marcas o sus musas.

Las empresas tienen interés en jugar la carta de la transparencia, para ganar la confianza del consumidor, reconociendo sus avances y sus deficiencias, para re introducir matices frente a las numerosas opiniones que acaban sufriendo. Los participantes por ultimo recordaron la cuestión crucial de devolver al consumidor la elección de lo que compra. Las empresas deben asumir la responsabilidad de cambiar sus productos y servicios para reducir su impacto en el medio ambiente y la salud humana, los consumidores también tienen un papel importante que desempeñar: el de decidir en conciencia qué productos guardan en sus despensas.

Una estrategia integral para sustancias preocupantes

En el taller “Sustancias preocupantes en los productos de consumo: ¿qué estrategia tomar para solucionar este reto que esta en el centro de la RSC?”, Lucie Echaniz, Virginie Bernois, Philippe Droin y Christian Zolesi,  de GreenFlex expusieron que el uso de algunas sustancias debe ser más transparente. La movilización de la sociedad civil y el poder adquirido por los consumidores con la explosión de la digitalización obliga cada vez más a las empresas a la transparencia.

En este sentido, es esencial “hacerlo mejor” y varios actores, incluidos los distribuidores (retail), han comenzado a buscar otras alternativas para las sustancias controversiales; unos reemplazándolas o incluso eliminándolas de sus productos.  Desde GreenFlex animamos a los diferentes actores a ir más lejos, hacerlo de manera diferente, con una estrategia más integral que tenga en cuenta el uso del producto. Esto implica revisar su diseño, los ingredientes y materiales que lo componen, las fuentes de suministro e incluso el proceso de fabricación. Una vez más, en sentido descendente, es el consumidor quien debe asumir la responsabilidad de elegir lo que está comprando a sabiendas y garantizar el uso adecuado de los productos.

El caso del plástico

Virginie Bernois, directora de consultoría sobre temas agroalimentarios en GreenFlex, se centró en “El plástico y el embalaje: ¿la lucha del siglo?”. Expuso que los beneficios del plástico (versátil, ligero y rentable) no son nada si lo comparamos con los problemas ambientales y de salud que puede llegar a generar. Afirmo que el “mejor” plástico sigue siendo el que se evita. Si no es posible prescindir de el, la elección del tipo de plástico a usar debe ser escrupulosa y se debe evaluar su final del ciclo de vida. Incluso las opciones “biodegradable” o “biobased” tampoco son una panacea. Hoy en día, hay mucha confusión en torno a los bioplásticos,  a menudo están hechos de petróleo, a veces compiten con las prácticas agrícolas y casi siempre son incapaces de desaparecer en la naturaleza sin el tratamiento adecuado.

En cualquier caso, se necesitan estrategias globales para repensar el uso de los productos, su ciclo de vida y probar nuevos modelos como la economía circular. Tanto en las empresas como en todos los sectores, todos los vínculos deben combinarse para que estas acciones no sean anecdóticas, en vista de los volúmenes comercializados. Para contrarrestar es imperativo acompañar al consumidor en este cambio. La responsabilidad de este último reside, por ejemplo, en una mayor asistencia a la clasificación, o un cambio de perspectiva en el material reciclado, que la industria todavía está luchando por vender.